Jon Carlo – No puedo Parar de Alabar – Musica Católica – Renovación Carismática Católica
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Lectura (Dt. 30, 8-16 – Mt. 6:11 – Sl. 118:24)
¿Sabias que hoy te espera un milagro?
Nuestro camino en Cristo es un camino hacia arriba, en ascenso, hacia el trono de Dios. Dios estableció los tiempos y las edades para los hombres, esto es, los años, los meses, las semanas y los días y determinó junto con ellos una porción de milagros para cada día en particular, y cada uno de estos milagros son sorpresas maravillosas para sus hijos.
Cada uno de nosotros tiene asignado por el Señor esos tiempos y edades que son una escalera que nos lleva cada día un paso más a la perfección y al propósito eterno de Dios. En esta escalera de las edades celestiales existe un milagro por cada escalón y cada día que pasa podemos subir un escalón más y recibir esas sorpresas de Dios. Estos regalos de Dios se manifestarán según su plan y según nuestra necesidad. Leí en cierta oportunidad que el diablo planifica tu día para detenerte y destruirte y es verdad, pero si el diablo hace esto ¿Cuánto más nuestro Padre celestial no tendrá algo planificado para nosotros en este día? No te quedes en el escalón de hoy, ni vuelvas a bajarte de los escalones que ya subiste en tu crecimiento, porque atrás ya no hay bendiciones.
Muchas veces confundimos la finalidad que debe tener un grupo de oración y queremos hacerlo a nuestro propio gusto. Cuando así lo hacemos, vamos desvirtuando la razón de ser de dicho grupo y este pierde su vitalidad y su fuerza.
Uno de los motivos que crean confusión es el mezclar erróneamente la oración personal, con la oración comunitaria, queriendo hacer de la reunión semanal de oración comunitaria, un tiempo para hacer oración personal. Esto sucede cuando nuestra oración personal es inexistente o se encuentra en vías de extinción. Al no llenarnos de Dios en nuestro tiempo de devoción personal queremos reemplazarlo en la oración comunitaria y al no llenarnos de Dios como esperábamos, nos frustramos y le echamos la culpa de nuestra negligencia espiritual al grupo de oración.
Queridos hermanos la oración personal es eso precisamente «Personal» y es por lo tanto «indelegable». Otros pueden interceder por ti, pero nadie puede orar en tu lugar.
En la oración personal, Dios nos sana, nos limpia, nos da vida, nos da dirección a través de su palabra, y eso sólo puede hacerlo el Señor con su gracia mediante el poder del Espíritu Santo en tu oración personal.
Cuando venimos luego al grupo de oración semanal, trabajamos en el, volcando todo lo que el Señor nos ha regalado en nuestro encuentros personales, compartiéndolo con los demás hermanos del grupo.
La Palabra de Dios nos enseña en 1 Cor. 14,26 «En resumen, cuando se reúnan, cada cual puede tener un salmo, una instrucción, una revelación, un discurso en lengua, una interpretación; pero que todo sea para edificación mutua.»
El grupo de oración no es un lugar donde venimos pasivamente a tratar de sobrevivir espiritualmente con lo que el Señor les da otros hermanos. Por el contrario es un lugar donde venimos activamente a edificarnos mutuamente, con todos los materiales espirituales que hemos recibido en nuestros encuentros personales con el Señor Jesús.
de Mons. Uribe Jaramillo
PRESENTACIÓN
La pastoral en el Espíritu es la gran urgencia de la Iglesia en el mundo de hoy. Una pastoral en el Espíritu, siguiendo el modelo de las primeras comunidades cristianas y viviendo, en la comunión pedida con el Señor:

«En esto conocerá el mundo que son mis discipulos: en que se aman unos a otros» (Jn.13, 35)
Mons.Alfonso Uribe Jaramillo, ha explorado los campos de la teologia, la Biblia, del compromiso social, de la contemplaciión y la educacióon, nos introduce ahora, con precisión, en el mundo de la acción dinánica del Espiritu como obra eclesial pastoral.
Todo sacerdote, religioso o laico encontrará el «Espíritu» de lo que debe ser el quehacer pastoral, la praxis liberadora integral y el encuentro «salvador» con Cristo vivo en la oración, en la palabra y en el compartir.
Su vida toda, de servicio a la Iglesia, a los pobres y necesitados, a los «sedientos de aguas vivas» es la más elocuente teología para nuestro mundo latinoamericano, un mundo de cambios profundos y acelerados.
Quiera el Santo Espíritu, el que imploramos y suplicamos en nuestras preces diarias, venir a este mundo y sobre su Iglesia.