Gesto Misionero 2015 – Renovación Carismática Católica
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Buenos Aires (AICA): La Renovación Carismática Católica lamentó la muerte del padre Francisco Muñoz Molina OSST, ocurrida el jueves 12 de marzo. El sacerdote trinitario fue uno de los principales impulsores de este movimiento eclesial en la Argentina. Se encontraba en la parroquia Santísima Trinidad, del barrio porteño de Nuñez, donde colaboraba como vicario parroquial.
El sacerdote trinitario se involucró decididamente en 1970. Luego de participar de un retiro espiritual con jóvenes, comenzó a fomentar en la parroquia de Nuñez esa “experiencia transformadora”. Comenzó con la Juventud Trinitaria y luego inició un grupo para adultos que aún persiste.
La parroquia Santísima Trinidad fue la primera en recibir a los grupos de oración de la renovación carismática. El 4 de octubre de 1974 fundó la “Comunidad Santísima Trinidad”, que continúa también en Villa María, provincia de Córdoba, y en Candelaria, Misiones.
“El padre Muñoz Molina fue uno de los principales introductores de la Renovación Carismática en la Argentina. Muchos nos beneficiamos con sus inspiraciones, enseñanzas y orientaciones, que trascendieron la comunidad de la Santísima Trinidad. Estamos seguros de su felicidad en el Cielo con Aquel a quien le fue fiel, hasta el fin de sus días”, manifestaron en el movimiento.+
Por Mons. Vincent Walsh
El Bautismo del Espíritu es un término nuevo para la mayoría de los Católicos. La frase escapa a la definición y a la descripción, aún para los Católicos involucrados en la Renovación Carismática. De hecho, es sumamente crítico que haya un entendimiento correcto del bautismo del Espíritu y de la realidad que esto significa para el verdadero desarrollo de la Renovación Carismática y para el derrame completo del Espíritu de Dios.
Concurrente con este debate sobre el término están sucediendo casos definidos muchas personas han recibido en la actualidad esta profunda experiencia personal de Jesucristo que significa el Bautismo del Espíritu y gozan de un poder nuevo para vencer la esclavitud de pecado . Mucho más aún. Dios ha provisto ciertos medios para que la gente llegue a tener esta experiencia y a llevar una vida cristiana más profunda.
El Bautismo de Espíritu representa un poder, dado por Cristo a Su Iglesia, el cual por muchos siglos había dejado de ser parte de la predicación diaria y de la fe de la Iglesia, pero el cual siempre ha sido parte de la ascética y mística de la Iglesia. En cierta forma, el término representa una recuperación de la teología del Bautismo sacramental, el cual prevalecía en la Iglesia primitiva. Ahora, a través de un entendimiento del Bautismo del Espíritu este poder ha sido descubierto y liberado a muchos.
Una cuestión sumamente crítica que concierne al Bautismo del Espíritu es la relación de esta experiencia con los ricos básicos de iniciación de la Iglesia. Si esta experiencia de oración es parte de la iniciación cristiana –el equipar básicamente al cristiano para vivir una vida completa en Cristo– entonces el cuidado pastoral de la Iglesia tiene que ser dirigido a lograr que cada cristiano acepte a Jesús como su Señor personal y para que experimente el toque divino del Bautismo del Espíritu.
En esta sección explica, doctrinal y prácticamente, lo que está sucediendo en el corazón de la Renovación Carismática y lo que está causando este cuidado pastoral en la Iglesia.