Escuchar la voz de Dios

¿Qué te está diciendo Dios pero estás demasiado sordo para escuchar? Yo no pregunto SI estás sordo a algo, porque todos tenemos pérdidas auditivas parciales.

¡En la lectura del Evangelio de Mc 7, 31- 37, el hombre sordo empezó a escuchar aún antes de que pudiera oír! El escuchó la voz de Dios invitándolo a encontrar nuevo crecimiento y curación. De la misma manera, Dios nos habla en nuestras conciencias antes de que lo oigamos en nuestras mentes.

Vivimos en un mundo ruidoso, así que toma esfuerzo oír lo que el Señor está diciendo. El habla con nosotros todo el tiempo.   Cada momento de cada día. ¡El nos habla realmente mucho!

¡Cuando fue la última vez que lo escuchaste decir, “Bien, siervo bueno y fiel”!Estoy seguro que El lo ha hecho – hoy aún. (Oye, a veces el tan sólo levantarnos de la cama nos hace ganarnos un ¡”bien hecho”! de nuestro Señor).

¡Cuando fue la última vez que lo escuchaste decir, “hice este día para ti! ¿No es maravilloso? ¡Claro que estamos compartiendo algunas dificultades hoy, pero escucha a los pájaros que cantan! ¡Es una canción que les enseñé a cantar para ti”!

A veces, nosotros estamos sordos porque no creemos que El esté diciendo lo que está diciendo. A veces, estamos sordos porque somos demasiado tercos para aceptar su mensaje. El entonces trata de acercarse a nosotros por otros métodos, inclusive las personas alrededor de nosotros. ¡Escucha! El quizás utilice la persona menos probable; Dios tiene un sentido de humor así – o quizá sea un sentido de justicia.

Dios tiene guía que quiere darte hoy, pero deberás trabajar en mantener tus oídos abiertos todo el día. Dios también está tratando de corregirte en algo, advirtiéndote acerca de un pecado al que estás vulnerable hoy. Y te da palabras de ánimo, esperanza, consuelo, y alegría. ¿Podrás escuchar todo esto? ¿Estás dispuesto a oírlo todo?

Su voz espera en las escrituras, en la música cristiana, en ese libro espiritual que tienes sobre tu mesa, en tus niños o en tu esposo(a) o en el amigo con el que “accidentalmente” chocaste. Sus maneras de comunicarse son tan infinitas y tan creadoras como lo es el.

Dale tu sordera cada mañana, y si sinceramente quieres oír, recibirás más guía, más consuelo, más afirmación, y más ¡”Muy bien, mi niño”! ¡Bien, siervo bueno y fiel! ¡Hurra por ti! ¡Te amo”!

Quizás oigas a los ángeles que cantan a Dios acerca de lo que has hecho en tu vida. Tienen un coro en este momento. ¡Shhhh…. escucha!