2- Deja el Pasado en el Pasado

Seminario de Crecimiento en una Nueva Esperanza.


Texto Central: Gen 12,1-3

1    Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.
2    De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.
3    Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»

Objetivo de la enseñanza: Sepultar para siempre las frustraciones del Pasado para vivir la Nueva Esperanza

Proposición: Dios nos llama a dejar todo lo que nos impida vivir en su voluntad

Interrogación: ¿Qué debemos dejar y para que?

Introducción: Todos conocemos personas que se auto definen por su pasado traumático diciendo “soy ex drogadicto, soy ex alcohólico, soy ex esposo/a, etc.”, otros siguen viviendo en los logros del pasado diciendo “yo fui el mejor futbolista, yo fui premio Nobel, yo fui Miss Universo, yo fui el mejor estudiante, yo fui una gran madre o padre, yo fui un gran empresario, yo fui… etc.”. Ese tipos de personas son las que no pueden desprenderse de su pasado, están atadas o pegadas afectiva y mentalmente a lo que fue, pero que ya no existe.

También hay otro tipo de personas, aquellas que viven el eterno presente, nunca capitalizan las experiencias pasadas y vuelven a cometer siempre los mismos errores, y por otra parte no planifican nada para su futuro. Dios quiere que seamos del tercer tipo de personas, las que viven en el presente aprovechándolo al máximo, sin estar apegados al pasado, pero con la experiencia adquirida, y con una esperanza viva que nos permita encarar una planificación para el futuro.

Desarrollo:

  • Debemos dejar nuestras frustraciones personales en el pasado

    Dios conocía perfectamente cual era la frustración de Abraham, por eso le dice “DEJA TU TIERRA, De ti haré una nación grande”, y se lo dice a un hombre que estaba profundamente fracasado porque no tenía hijos. Dios conoce divinamente tus frustraciones y lanza un desafío, una promesa que te dice, precisamente de tus desilusiones voy a hacer algo grande, voy a bendecirte de tal manera que nadie va a creerlo.

  • Debemos dejar las frustraciones familiares que hemos heredado

El Señor dice “Deja la casa de tu padre”. Los padres ciertamente nos dejan una herencia, a veces material (aunque sea deudas), pero hay otro tipo de legado, que es espiritual, donde recibimos cosas buenas como la responsabilidad, los buenos modales, una actitud positiva frente a las adversidades de la vida etc., pero de igual forma absorbemos los desengaños. Cuando nuestros padres por ejemplo se han divorciado o hemos vivido en una familia llena de gritos y peleas debemos superar esa carga para formar nuestra propia familia superando el miedo a que nos suceda lo mismo. Del mismo modo podemos llevar otros reveses heredados sobre nuestras espaldas, y nuestro Dios nos Dice: “DEJA LA CASA DE TU PADRE”, deja las malas experiencias de tu casa paterna, deja las desilusiones en materia afectiva, económica, o del tipo que sea.

  • Debemos dejar las frustraciones colectivas

Yahvé le dice a Abraham “Deja tu patria”. Cada país tiene sus propias tristezas, cada provincia, cada pueblo en el que hemos nacido ha dejado en cada uno de nosotros una carga emotiva y mental que nos paraliza, que nos dice nunca vas a poder lograrlo. Pero Dios nos dice “DEJA ESAS FRUSTRACIONES”, en un país donde todos dicen es imposible que tengas un buen trabajo, Dios te dice yo te mostraré otra tierra, que será de bendición.

  • Debemos aceptar la promesa de Dios, que es de absoluta Bendición

Dios dice al patriarca “De ti haré una nación grande y te bendeciré, engrandeceré tu nombre, y tu serás de bendición”.

Dios hoy te dice que el va a hacer de ti algo grande, que te va a multiplicar, que va a bendecirte de tal modo que los demás reconocerán que la bendición está sobre ti, y será tan abundante esa bendición que tendrás para repartir a otros y serás de bendición para los demás.

Conclusión: Escuchando las promesas de Dios y creyéndolas, debemos dejar que el Espíritu Santo sepulte toda desesperanza del pasado trayéndonos así una nueva oportunidad de ser felices, UNA NUEVA ESPERANZA.

Taller:

Para la semana:

  • Orar todos los días pidiendo al Espíritu Santo que sepulte definitivamente toda frustración del pasado y nos llene de una renovada esperanza
  • Orar con los salmos 71, 119, 130, 146
  • Leer sobre la esperanza en el libro de los Proverbios los capítulos 8, 11, 13, 23 y 24

Para la próxima reunión:

  • Testimonios: Desde la reunión anterior y durante la semana, que frustraciones comenzaron a ser sepultadas.
  • Compartir la experiencia de oración con los salmos durante la semana

Leer en grupos y compartir lo que hayan meditado sobre el libro de los Proverbios y cualquier otra cita bíblica a la que el Espíritu Santo los haya guiado a meditar en la semana

Haz click aquí para continuar con la siguiente enseñanza “Edifica una nueva mente”

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