El Ayuno

El AYUNO es  la abstinencia de alimentos por un tiempo determinado

También se llama ayuno al período en que éste es practicado. No se conoce ningún ejemplo de ayuno entre los patriarcas ni existe un mandamiento en el Pentateuco acerca del ayuno, salvo el ejemplo de Moisés en el Sinaí, donde estuvo “cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua” (Éx. 24:18; Dt. 9:9). Sin embargo, todo parece indicar que su práctica es algo inmemorial, compartida por los hebreos con otros pueblos y religiones que subrayan al ayuno como una costumbre eminentemente religiosa.

La primera mención que leemos del ayuno en las Escrituras aparece en el libro de los Jueces, cuando en la guerra civil contra la tribu de Benjamín los israelitas fueron inicialmente derrotados. “Los hijos de Israel … ayunaron aquel día hasta la noche; y ofrecieron holocaustos … preguntaron a Jahveh…” (Jue. 20:26–27). De manera que desde este momento se nos menciona el ayuno relacionado con la oración. En otra ocasión el pueblo fue reunido por Samuel en Mizpa “y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra Jahveh hemos pecado” (1 S. 7:6). En esta ocasión es el resultado de una actitud de contrición, arrepentimiento y confesión.

El ayuno puede incluir abstinencia de otras cosas en adición a los alimentos. La idea a veces es “afligir el alma”. David, por ejemplo, “pasó la noche acostado en tierra”, sin bañarse, ni ungirse, ni cambiar de ropa, cuando oraba por la vida del hijo que había tenido de •Betsabé (2 S. 12:15–20). El ayuno se realiza como un acto de dependencia de Dios, hacia quien se vuelve el alma. El rey Acab ayunó “y anduvo humillado” como una demostración de arrepentimiento (1 R. 21:27). El ayuno a veces es utilizado como una expresión de gran duelo. Cuando murieron Saúl y sus hijos, David y los suyos “lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche” (2 S. 1:12).

Las prácticas de ayuno llevadas a cabo por Daniel pueden verse en que no sólo “propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía”, por lo cual pidió que le diesen “legumbres a comer” (Dn. 1:8–15), sino que volvió su “rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza” (Dn. 9:3). Además, Daniel estuvo “afligido por espacio de tres semanas”, cuando no comió “manjar delicado” ni “carne ni vino”, ni se ungió “con ungüento” (Dn. 10:1–3). Ester pidió que se ayunara por ella (y ella misma ayunó) en el período inmediatamente anterior a una decisión o acción difícil o peligrosa (Est. 4:16).

Ante el descarrío del pueblo, Joel recomienda la conversión a Dios “con ayuno y lloro y lamento” (Jl. 2:12). La práctica del ayuno no está exenta de peligros. Se puede caer en el mero formalismo, es decir, en hacerlo sólo ritualmente, sin el acompañarlo de un espíritu humildad y de conversión. Por eso Dios decía: “En el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto y oprimís a todos vuestros trabajadores” (Is. 58:3). O se hace por competir con otros (“Para contiendas y debates ayunáis” [Is. 58:4]). O por exhibicionismo, como lo hacían los fariseos (“Demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan” [Mt. 6:16]).

El Señor Jesús no ordenó que se ayunara, sino que daba por sentado que sus seguidores lo harían, puesto que dice: “Cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro para no mostrar a los hombres que ayunas” (Mt. 6:16–17). Y cuando los discípulos de Juan le señalaron que ellos ayunaban pero que los discípulos del Señor no lo hacían, les dijo que vendría el día “cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán” (Mt. 9:14–15).

Es significativo que la iglesia de Antioquía, formada mayormente por gentiles, practicaba el ayuno, y en medio de esa actividad el Espíritu Santo ordenó el inicio de lo que sería la gran obra misionera del apóstol Pablo (Hch. 13:1–2; 14:23). Pero lo más importante es el ejemplo del Señor mismo, que ayunó cuarenta días y cuarenta noches (Mt. 4:2). Por esa razón el ayuno ha sido siempre una práctica de la mayoría de los creyentes, muchos de los cuales lo llevan a cabo en la actualidad con abstinencia total de alimentos durante un período, ingiriendo solamente agua.

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2 pensamientos en “El Ayuno

  1. Si el ayuno es la abstinencia de alimentos por un tiempo determinado, como ofrenda a Dios para recibir bendición sobre una necesidad personal, comunitaria, social, nacional, y ésto le agrada a Dios, ¡¡cuanto más le agradará!!!
    si, nos privamos de alimentar/ alimentarnos, con los frutos amargos de la carne, léase.

    Gal.6.20 -21: “idolatría, superstición, enemistades, peleas, envidias, cólera,ambición, discordias, sectarismos, celos, borracheras, comilonas y cosas semejanes” y nos llenamos , comemos y damos de comer los frutos dulces del Espíritu, léase

    Gal.6 .22: ” el fruto del Espíritu es amor, alegría , paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio propio.”

    y … cómo se hace? para tener esos frutos dulces y evitar los otros, los amargos, los que nos envenan , nos enferman y nos matan la alegría y la esperanza??

    Reconocer que estamos excedidos de peso ( frutos de la carne) y flacos ,débiles de los frutos del Espíritu, luego desear , tener hambre de ellos y acercarse a la fuente,

    y donde está ésa fuente? la Iglesia de Cristo es la fuente de la gracia de Dios, sabes algo? de los frutos del Espíritu no debes ayunar , es más, no querrás ayunar cuando” lo descubras” , el fruto más rico es Jesús, lo decimos al rezar el Ave María, ” y bendito es el fruto de tu vientre Jesús” .

    que Dios los bendiga
    stella maris.

  2. EL AYUNO
    El ayuno, ya sea parcial o total, debe ser efectuado con el objetivo de llegar mas cerca de Dios, y por eso mismo, se debe procurar ignorar lo máximo posible las cuestiones terrenas. El ayuno es una abstinencia de alimentos y tiene por finalidad principal afligir el cuerpo físico, a fin de lograr más fuerza y preparación para el espíritu. No es que el cuerpo precise ser castigado, sino que cuando se ayuna el espíritu está mas libre, y consecuentemente, más apto para buscar un contacto íntimo y profundo con Dios, que es Espíritu.
    No se puede afirmar que sea mas importante un ayuno que otro, (parcial o total) porque ambos son ayunos y porque depende de cada persona, según su fe y su corazón dispuesto delante de Dios. Ambos son eficaces cuando son realizados con un propósito, según la voluntad de Dios. Son muchas las personas que han hecho ayuno hasta su muerte, sin que exista un valor espiritual, ya que lo hacen con un espíritu de protesta y para llamar la atención mundial.
    En que situación debo ayunar.
    1) En calamidades públicas.
    2ª Samuel: 1-12 (David llora la muerte de Saúl y Jonatán)
    12 “Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían muerto a espada”
    2) Aflicciones de la Iglesia.
    Lucas 5:33-35 (Sobre el ayuno)
    33 “Ellos le dijeron: -Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos; en cambio los tuyos come y beben.
    34 Jesús les contestó:
    -¿Pueden los invitados a la boda hacer ayuno mientras el novio está con ellos? 35 Llegará un día en que el novio les será quitado, y aquel día ayunarán.
    3) Aflicciones ajenas.
    Salmo 35:13
    Yo, en cambio, cuando eran ellos los enfermos, vestido de sayal, me humillaba con ayuno, y en mi interior repetía mi oración.
    4) Aflicciones personales.
    2ª Samuel: 12-23 (Penitencia de David)
    5) En la aproximación de peligros:
    Ester 4:16
    La reina del Imperio Persa, es conciente de lo poco que ella puede hacer por si misma. De ahí que la única esperanza sea una intervención divina, intervención que se espera mediante el Ayuno y la Penitencia.
    6) En la ordenación de ministros de Dios:
    Hechos 13:3 (Misión de Pablo y Bernabé)
    Ayunaron, Oraron, e imponiéndoles las manos, los despidieron.
    El movimiento del Espíritu va estructurando las diferentes iglesias, haciendo surgir líderes, animadores y responsables con funciones y nombres diversos según las necesidades de cada una de las comunidades.

    ¿Y YO AYUNO?: ¡Si!…Cuando siento en mi corazón que debo pedirle algo a mi Señor, (Pedido Personal o para otra persona) y estar verdaderamente en comunión espiritual con Él.
    Hoy sábado 24-4-2010,
    Hoy el Señor puso en mi corazón la “Aflicción de una Hermana de mi Grupo de Asamblea”. Problema que solo mi Señor conoce, porque el ve en lo oculto y profundo de nuestros corazones. Esta mañana la tenía muy presente en mi oración y sentí que debía ofrecer Ayuno pero este ya iba a ser Parcial, dado que ya había ingerido Mate. Me sentí feliz, alabe, ore, reí, cante, así todo el día, El Padre nuestro salio solo al final agradecí a mi Señor por haberme llamado a este movimiento para sanacion espiritual de otros porque así lo sentí. AMEN

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